Rocas

Una grieta profunda se abre entre los acantilados, dejando ver el mar que entra y se retira con la marea. Las texturas de la roca son nítidas, cada pliegue y fractura resaltado por la luz difusa. El blanco y negro enfatiza el contraste entre la solidez de la piedra y el movimiento del agua.

Rocas
ISO 100
Apertura 63/10
Velocidad 1/100
Constituciónblanco y negrofotografía análogafotografía digitalpaisaje costero

Hay algo inamovible en la roca y algo incierto en el agua. La piedra permanece, aunque erosionada, mientras el mar entra y sale, indiferente al tiempo. La fotografía encierra ese contraste en una sola imagen, fijando lo que en realidad nunca se detiene.

En esta serie hay dos formas de capturar lo mismo: la primera imagen, tomada con mi Nikon D7000, tiene la precisión del digital; las otras dos, hechas en 35mm, llevan el peso del proceso análogo. Son distintos en textura, en grano, en la forma en que responden a la luz, pero lo que me importa no es la comparación técnica. Me importa que existen.

No me interesa elegir entre lo digital y lo análogo, ni pensar en cuál representa mejor la escena. Me interesa que las imágenes están ahí, que pude hacerlas. Que al final, más allá del medio, la fotografía sigue siendo eso: el simple acto de mirar y guardar un fragmento del mundo antes de que cambie.

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